El pasado jueves 30 de junio, la Unión Europea aprobó el Reglamento de Aguas Profundas que prohibirá la pesca de arrastre en aguas europeas a profundidades mayores de 800 metros y en ecosistemas marinos vulnerables por debajo de los 400 m.

El pacto alcanzado entre los Estados miembros, el Parlamento Europeo y la Comisión Europea también incluye la obligación para los buques de informar sobre la cantidad de esponjas o corales que han pescado y han trasladado a otros entornos en el caso en el que se haya alcanzado un determinado nivel máximo.

El comisario de Pesca y Medio Ambiente, Karmenu Vella, ha dado la bienvenida al acuerdo y ha destacado que se trata de un “compromiso equilibrado” que conseguirá proteger la biodiversidad en aguas profundas, a la vez que pone fin a la “incertidumbre” a la que se enfrentaban los pescadores europeos.

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Las nuevas reglas enmiendan la legislación anterior, en vigor desde 2003, y pretende adecuar la normativa con los objetivos de sostenibilidad recogidos en la reforma de la Política Común de Pesca.

Así, el Ejecutivo comunitario destaca que el texto incluye disposiciones que “ayudarán a proteger las aguas profundas”. Entre otras medidas, Bruselas ha destacado que los buques sólo podrán faenar en zonas en las que ya han desarrollado su actividad.

Además, las normas serán complementadas por un esquema de supervisión reforzada, que según la Comisión, reforzará el conocimiento científico sobre aguas profundas. El texto recoge también la posibilidad de retirar las autorizaciones de pesca en caso de incumplimiento de las reglas.

En cualquier caso, la aprobación formal de la normativa sobre aguas profundas debe recibir aún el visto bueno formal tanto de los Estados miembros en el Consejo de la UE como del Parlamento Europeo.

“La pesca de arrastre de profundidad daña y sobreexplota los caladeros, esquilma a su paso, corales de aguas frías, especies que desconocemos, tiburones de profundidad, todo es capturado o destrozado a su paso. Además, no es nada eficiente, entre el 20% y el 60% de lo capturado se tira por la borda por no tener valor comercial”, declara Greenpeace en su último comunicado.

Hace cuatro años, se consiguió poner encima de la mesa “El Reglamento de Aguas Profundas” que pedía una eliminación progresiva de la pesca de arrastre en aguas europeas e internacionales. Está datado científicamente que este tipo de pesquerías destruyen los fondos marinos, ecosistemas que aún no conocemos, que afectan a especies que tardan mucho en reproducirse y que tienen poca rentabilidad económica.

images-duckduckgo2Esta prohibición de la pesca de arrastre a profundidades superiores a 800 metros y el mayor control en profundidades menores permitirá que se puedan mantener los hábitats marinos de profundidad, que son zonas de reproducción de especies pesqueras muy importantes que luego se pueden capturar en otras zonas. Además, estas zonas actúan como enormes sumideros de CO2 ayudando así a la lucha contra el cambio climático.

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