La campaña Banderas Negras, nacida en 1999, es una denuncia pública de aquellas playas o tramos de litoral que sufren vertidos contaminantes, agresiones urbanísticas o cualquier otra actuación que ocasione una pérdida de calidad ambiental del litoral. Tratamos de explicar, de forma clara y entendible para la población, la realidad que nos encontramos en nuestras playas desde una óptica ambiental.

Los objetivos de “Banderas Negras” son:

  • Dar una información rigurosa a todos los usuarios de las playas, del estado real en que se encuentran éstas.
  • Requerir a los Ayuntamientos y resto de las Administraciones para que contribuyan al saneamiento de las playas y pongan fin a la degradación ambiental del litoral.

Las dos calificaciones negativas otorgadas son:

  • Bandera Negra: Impactos de mayor gravedad (vertidos contaminantes, basuras,
    agresiones urbanísticas y artificialidad de las playas).
  • Punto Negro: Impactos significativos, pero de menor gravedad.

Los “galardones” concedidos por la Federación para la Educación Ambiental para Europa, conocidos como “Banderas Azules”, cada vez tienen menos credibilidad, pues se conceden a solicitud de los ayuntamientos, su base sobre todo es atraer turistas y salta a la vista que muchos galardones no se corresponden con la calidad de la playa.

La Consejería de Salud realiza periódicamente un análisis para evaluar la calidad de las aguas de baño de las playas andaluzas. Ninguna playa andaluza está nunca fuera de la normativa y a pesar de que nademos entre excrementos y porquerías varias, el agua siempre estará, según la Junta, en perfectas condiciones sanitarias. Afortunadamente la población cada vez se fía más de su vista y olfato que de las publicaciones oficiales.

Insistimos, como en años anteriores, en que es imprescindible un plan de prevención de la contaminación del litoral, que elimine cualquier vertido contaminante, tanto desde tierra como desde el mar, con indicadores precisos y evaluables de la calidad ambiental. Los principios de acción preventiva y de corrección de los atentados al medio ambiente, preferentemente en la fuente misma, contenidos en la Directiva Marco de Aguas, deben aplicarse con seriedad.

Ecologistas en Acción pide también a la ciudadanía y al conjunto de los visitantes de nuestros espacios costeros que tenga una actitud responsable en el uso de los recursos que nos brinda nuestro privilegiado medio natural. Retirar las basuras a los contenedores más cercanos, respetar la vegetación y los pasos peatonales recomendados, no utilizar vehículos destructores en espacios tan frágiles,… en definitiva, procurar dejar inalterados los espacios que hemos utilizado es algo fundamental para usos futuros.

BANDERAS NEGRAS 2017 EN EL LITORAL DE GRANADA

En Granada todo sigue igual. Poco ha cambiado la cosa desde el anterior informe del año 2016, sólo hay tres depuradoras en la Costa que, según datos de la junta de Andalucía, depuran correctamente, y el resto de las poblaciones vierten directamente al mar. Se está pretendiendo volver a los tiempos de la burbuja inmobiliaria con macroproyectos destructivos del litoral y el trasvase de arenas en camiones, de unas playas a otras, se ha convertido en la norma durante todo el año, con la vana esperanza de ganar la batalla al mar a costa de despilfarrar cientos de miles de euros después de cada temporal.

1a.- Playa del Peñón y la Guardia (Salobreña).

La urbanización de la playa, a costa de destruir huertas de toda la vida, para la futura construcción de 4 hoteles de lujo, sigue adelante.

Todavía hay quien cree en cuentos de hadas y que se van a levantar esos establecimientos hoteleros.

Al final nos quedaremos con una playa destrozada y una pérdida irreparable de calidad en el paisaje más representativo de Salobreña.

La vega de Salobreña que ha desaparecido, Para dejarnos esto …

2a.- Playa Granada (Motril).

La servidumbre de tránsito no existe (está privatizada) y el mar se come la playa todos los inviernos, a pesar de los aportes de miles de toneladas de tierra y arenas en un intento baldío todos los años de “recuperar” dichas playas.

Es un sinsentido que esta playa presuma de bandera Azul y de Q de calidad turística, porque Playa Granada recibe vertidos de aguas residuales, corta la servidumbre de paso por la costa y necesita todos los años rehacerse con tierras y arenas diversas traídas de otros lugares.

Este último año, ante la gravedad de los temporales, ha sido necesario hacerlo antes y después de semana santa y no sería de extrañar alguna nueva aportación antes de que finalice la temporada.

La estación depuradora de aguas residuales no recepciona las aguas negras de esta playa, y sigue existiendo un vertido (de origen desconocido) que suele arrojar aguas residuales por las noches en medio de la arena.

3o.- Playa de Poniente (Motril).

En la Playa de Poniente desaguan varios balates (acequias), como el de la Culebra o el de camino Patria, y algunos de ellos siguen recogiendo las aguas residuales de muchas edificaciones ilegales de la vega, de las industrias del Polígono Alborán y de varios almacenes, y de vez en cuando hay vertidos de aguas residuales a la Rambla de las Brujas que las lleva a la playa.

Esta playa se inunda cada vez con más frecuencia a causa de la retirada de materiales para llevarlos a la cercana playa de la Cagaílla y Playa Granada, provocando daños en las instalaciones turísticas y a la fauna que anida en las arenas.

4a.- Playa del Pozuelo (Albuñol).

Conocida internacionalmente como “playa de la mugre”, sigue llena de residuos procedentes de los invernaderos de toda la zona: plásticos, envases, desechos agrícolas, etc. Vuelve a llenarse de basura cada vez que hay lluvias, a pesar de los intentos (pocos y sin sentido) de quemar y enterrar los residuos bajo la arena. El abandono de la porquería llega hasta La Rábita.

La Rambla de Albuñol o del Tranco continúa aportando aguas fecales y residuales ante la ausencia de depuradora en ese municipio.

Los residuos agrícolas, tanto restos de cosechas como plásticos y envases de fitosanitarios, siguen como siempre, dejando bien a las claras el interés y eficiencia de nuestras administraciones encargadas de velar por el cumplimiento de la normativa.

PUNTOS NEGROS 2017:

1o.- Municipio de Almuñecar:
Playa de Cotobro

Después de echar toneladas de arena antes de semana santa, el mar vuelve a llevarse la arena dos días después de estas fiestas. Cientos de miles de euros tirados al mar en una semana. Las líneas rojas muestran la pérdida de arenas en un solo temporal de levante.

Playa de Cabria

El camino seminatural que conducía a cabria ha desaparecido devorado por el urbanismo. Seguimos “progresando”, desde luego unos más que otros.

cabria

2o.- Municipio de Salobreña.

Frente a la playa del Caletón y en plena ZEC Zona de Especial Conservación, antes LIC) de la Caleta al Tesorillo, se encuentran los restos de las inmensas jaulas de una piscifactoría abandonada y que suponen un grave peligro para la navegación por esa zona. Se han montado dos enormes jaulas para piscicultura a pesar de que la normativa de la ZEC no lo permite.

Junto a esta playa sigue vertiendo la Azucarera de la Caleta.

Entre Almuñécar y Salobreña hay varias calas, cuyos fondos configuran la ZEC Fondos marinos Tesorillo-Salobreña, que sufren los vertidos de las fosas sépticas no homologadas y emisarios de las urbanizaciones, cuyas aguas residuales rezuman y llegan hasta el mar. Y a pesar de esto, se siguen dando licencia de obras y se cobran impuestos como suelo urbano aunque no exista red de saneamiento de ningún tipo.

zec

3o.- Municipio de Motril

Playa de las Azucenas

Aunque en menor cantidad que antaño aún siguen llegando vertidos a esta playa por la Rambla de los Álamos y la presencia de basuras es habitual.

motril

Municipio de Albuñol

Playa de Chilches

Aspecto lamentable de esta playa que recoge los vertidos de las actividades agrícolas de los cultivos intensivos bajo plástico. Residuos vegetales y envases de fitosanitarios considerados por ley residuos peligrosos)

chilches

arrastrero

 

La mal llamada “regeneración” de playas

Se supone que tras estas intervenciones, con una inversión de muchos miles de euros (casi once millones de euros en los diez últimos años en las playas de Granada) las playas quedarían perfectas para su uso, tal y como se pretende por el sector turístico.

Sin embargo, estamos cansados de ver cómo, un año tras otro, hay que repetir las mismas operaciones: se saca arena -muchas veces tierra y pedruscos- de otra zona, con su consiguiente impacto ambiental, para arrojarla con camiones y maquinaria pesada a la orilla del mar, que sólo tardará unos meses en llevársela de allí. Y vuelta a empezar el año que viene.

Está claro que esta situación es bien conocida por los administradores de lo público que, sin embargo, insisten un año tras otro, en repetir la misma actuación. Estamos hartos de repetir que obligación de los gestores públicos debe someter su actividad “ a los principios de legalidad, eficiencia, economía, transparencia, así como a la sostenibilidad ambiental y la igualdad de género”.

Obviamente, tirar cientos de miles de euros, año tras año, en el mismo lugar, para no obtener ningún resultado, ni es eficiente, ni económico, ni sostenible ambientalmente.

Este año 2017 se ha vuelto a despilfarrar una nueva millonada de dinero público en llevar tierra de un lugar a otro para satisfacer intereses privados. Muchos camiones han transportado arena para dejar las playas “impecables” para la Semana Santa y, recién acabada ésta, el mar se ha vuelto a llevar lo aportado.

arena

¡No hay problema! Parece que nuestra economía está lo suficientemente saneada como para permitirnos seguir echando arena (es increíble observar a la maquinaria sacando arena de una playa, que el mar está inundando por los agujeros recién hechos, y al mismo tiempo ver, en la playa cercana, al mar llevándose la arena recién transportada de la primera playa).

La única solución que vemos ante este disparate es que la ciudadanía, la que paga este despilfarro absurdo, tome conciencia de la situación y proteste por este sistema de  gestión de playas.

La gente siempre ha ido a la playa. La que tenía mejor arena estaba llena y las de pedruscos estaban vacías. No hay que pretender cambiar la naturaleza y traer la arena a donde les interesa a los comerciantes.

Deberemos aprender a adaptarnos a las circunstancias cambiantes de nuestras costas (en las que hemos tenido mucho que ver) y acudir allí donde nos guste la playa y abandonar los lugares que nos resulten menos apropiados.

Es la ley de la naturaleza y no la vamos a cambiar por muchos millones de euros que despilfarremos.

Todo lo expuesto anteriormente no les sirve a los políticos y demás irresponsables de la conservación de nuestro patrimonio. De modo que si buscamos en la web, lo que nos vamos a encontrar es:

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