A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

3 de Agosto de 2017

CULTURA PROPONE OCULTAR Y EMPAREDAR CON PLADUR LOS RESTOS DEL TORREÓN DE LA PUERTA DE BIBARRAMBLA

El pasado noviembre de 2016 y en unas obras de rehabilitación que se estaban llevando a cabo en un edificio de la Calle Arco de las Orejas, al picar las paredes aparecieron cinco metros del poderoso torreón de la muralla donde se abría la puerta de Bab al-Ramla o del Arenal, conocida popularmente como Arco de las Orejas, así como un tramo de la Muralla de la Medina Medieval donde se adosaba, documentándose el lugar exacto del emplazamiento de la histórica puerta.

En una decisión que la asociación no comparte, ni entiende, ni quizás la propiedad del inmueble, la Delegación Territorial de la Consejería de Cultura, ha dado instrucciones a los operarios para que solo se ponga en valor un pequeñísimo tramo de la Muralla Medieval (visible a través de un cristal de metacrilato), y que los vestigios del torreón de la histórica puerta de Bibarrambla se oculten y empareden con pladur, al parecer por motivos presupuestarios de la Consejería de Cultura.

Recientemente la Asociación ha tenido el privilegio de visitar tan importantes vestigios, quizás por última vez, comprobando de primera mano que no existe justificación técnica, a pesar del ascensor y escaleras que se han colocado en su entorno, para que se adopte esta inexplicable decisión, que sería un valor añadido a la propiedad y permitiría que todos los ciudadanos y visitantes pudiesen disfrutar de este legado y de su historia milenaria.

En un nuevo escrito presentado el pasado 19 de julio ante la Delegación Territorial de la Consejería de Cultura, Oppidum Eléberis “vuelve a solicitar un proyecto de consolidación y Puesta en Valor en el edificio de los restos de la Muralla Medieval, así como los del Torreón

La Puerta de Bab al-Ramla, arrastra una historia de agravios que comienza a finales del siglo XIX, cuando el Ayuntamiento de la época se empeñó en demoler tan importante legado, a pesar de estar protegida como Monumento Nacional Histórico-Artístico, con el fin regularizar la plaza de Bibarrambla y su entorno.

El Torreón y la Puerta, así como la Muralla Medieval fueron demolidas en 1884, celebrando tan infausto acontecimiento el Ayuntamiento con cohetes y fuegos artificiales. Sus restos protegidos fueron enterrados en secreto en el patio del Museo Arqueológico para evitar su total desaparición, hasta que el eximio arquitecto-conservador Torres Balbás, decide reconstruirla y emplazarla en el paseo de las alamedas de la Alhambra, donde quedó protegida y a salvo hasta nuestros días.

Quizás algún día, no muy lejano, se pueda acometer un proyecto y trasladar y reconstruir la Puerta de Bibrrambla, si no es posible en su emplazamiento original, al menos en la plaza que lleva su nombre. El Patronato de la Alhambra no pondría objeción alguna.

Hoy es la Delegación de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, la que quiere unir su nombre a su trágica historia 132 años después de su demolición, cubriendo con pladur tan importante vestigio, quizás para evitarse una mínima partida presupuestaria que supondría el proyecto de consolidación.

La Asociación espera que la Consejería de Cultura sea sensible y cambie de parecer, y estos vestigios históricos se pongan en valor como se ha hecho con la Puerta de Bib al-Mazdá en la Plaza de la Trinidad o los impresionantes restos de la muralla y antemuralla medieval en la calle Málaga, entre otros…, éstos con más motivos por ser los únicos de una torre en altura que se tienen de las Murallas de la Medina llana.

Así mismo desde Oppidum Eléberis esperamos que tanto el Ayuntamiento de Granada, así como la del Patronato de la Alhambra (que ha financiado parte de la excavación arqueológica), profesiones y asociaciones ciudadanas, intercedan ante Cultura y se evite que la Ciudad vuelva a perder tan importante legado sin motivos aparentes, salvo el económico o la complacencia. Aún estamos a tiempo, después del verano ya será tarde para evitarlo.

La Puerta de Bab al-Rambla está protegida, como Monumento Nacional Histórico- Artístico por R. Orden el 10-10-1881 (Gaceta de Madrid 13-10-1881, así como las Murallas de la Medina están protegidas, por el Decreto de 22 abril de 1949 sobre protección de los Castillos españoles y ambos monumentos son en la actualidad Bien de Interés Cultural con la tipología de Monumento.

Coordinador

Narciso Ruiz Crespo

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